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domingo, 28 de noviembre de 2010

Armistice

Tengo no sé si las ganas o la necesidad de que me digas, nuevamente, cuanto no me quieres. Soñé puras webás terribles; creo que por ahí va la cosa, porque estuve pensando mucho que el día se partiría en un segundo, y de pronto nada sería igual. Constantemente tengo miedo y no hay escape posible cuando el responsable de todo es uno mismo.
No sé como hacer que las cosas mejoren, esa es la verdad. Y siento que, por errores de cálculo, estoy dejando la cagada en cada aspecto del todo. Yo no quiero fallar, pero lo hago, y lo peor es que suelo fallarle a la gente que más quiero.
La ley de atracción funciona perfecto siempre, pero cuando no sabes que quieres, las consecuencias nunca son buenas. La casualidad, a veces, puede matarte hasta de pena.

martes, 23 de noviembre de 2010

Voy a suponerme en la silla contigua, comiéndome los dulces, cambiando constantemente la música. Iré al escritorio a leer a Cortazar, luego me pararé al lado de la estufa e intentaré no decir nada. Entonces en un rato, tal vez dos, me abrazarás, me dirás si está bien no hacer más, te propondré un nuevo horario (algo así como "y si vas antes y lo haces allá" o "Pero en verdad hacer las cosas así no es sano ni fructífero, duerme"). Y de una u otra forma te haré saber que estoy, más que nunca, contigo.


Que Dios me perdone. No entiendo, esta noche no hay forma de que entienda.

martes, 16 de noviembre de 2010

Conciencia

Partir de cero, pero conciente.
El mundo es pequeñito, hoy y ayer. Eso es una ventaja a ratos. Sólo a ratos. Otras veces es miedo a encontrarte. Porque el mundo es tan pequeño que, de pronto, tengo que moverme y moverme, y arrancar constantemente.


Ser recuerdos, de golpe. Es como eso que pasa otras veces, pero esta vez se trata de dejarse de querer o algo por el estilo. Y es igual una pena recordarte tanto; es una pena haber vivido tanto contigo. O no, no es una pena que haya sido contigo... No sé que es en verdad, pero me da pena. Es a lo mejor ese proceso de transformar las mariposas en nostalgia, o las cosas que proyectamos cambiarlas por las que no hicimos. Y todo es tan relativo que sé que todos estos días te reirás bien, y no está mal. Nunca estaría mal. Y yo no sé. Yo debería preocuparme de lo que importa de verdad, porque al final todavía me queda mucho de adolescente (o lo suficiente para querer como pendejo).

Pero es esa transformación la que pesa; es el asumir. Me duele que te vayas sin más, pero tienes que irte. Si no te quedas, te vas. Tal vez podrían haber otras formas de ser y hacer, pero no sabemos manejarlas. Yo, porque nunca sabré hasta que punto es normal recordar y necesitar; tú porque en verdad debes ser feliz con tus elecciones y dejar de actuar por condescendencia. Eso sí, debemos aprender a querernos para volver a querer, porque acá cada quien no se quería a su manera.

A ti te gusta reir harto. Yo estos días me río lo justo y necesario.
Si antes no funcionamos, mucho menos funcionaremos ahora, mañana o pasado.





Tengo esa necesidad estúpida de escupirlo todo; de decir todo lo que está acá. Debe ser como eso... no sé... como cuando uno se ha intoxicado con pastillas y te hacen botarlo todo. Es como eso.
Yo no sé que cosas nos esperen ahora; seguramente son buenas cosas. Cosas distintas, creo. Porque la idea es no seguir en lo mismo. Yo creo que uno debe aprender de todo un poco; yo aprendí de ti. Aprendí cosas terribles, es cierto; es toda esa adquisición de miedos que es completamente normal cuando alguien te hace daño y esas cosas. Pero también aprendí cosas super útiles.
Debe sonar sumamente analógico decir que contigo aprendí de límites, pero sí. Eso expresado de otra forma sería como...
Entender que finalmente la curva con tú nombre siempre estuvo más alto que la curva con mi nombre, y que el espacio intermedio no es nada, es lo que yo sentía y lo que tu no; eran mis dioses, mis creencias, tus demonios, tus amarras.
La vida es sumamente subjetiva, sabes?
Me gustaría por una vez estar en el lugar de la persona a la que quieren así para ver cómo reaccionaría. Tal vez ahí te comprenda. Tal vez ahí, recién ahí, podamos hablar de amistad. Pero hoy me parece que cada cosa que yo haga por hacerte recordar o sentir, por levantar la imagen de quien ya no existe, será un intento vano por hacerme querer.
Eso no va a pasar. Yo nunca representaré una pérdida. Y de alguna forma es posible que tú tampoco lo representes en algún momento, pero ahora, y todo este tiempo, eres una pérdida terrible por superar; un fantasma terrible que no sale de mi cabeza, que no existe fuera.
Lo que tú eres para mi no lo eres para nadie más. Ni siquiera tú eres así.
Y ojalá seamos felices, es cierto. Pero ojalá también ocurra que nadie vuelva a sentir así mientras no se den las condiciones para que tú puedas de verdad valorarlo; no te culpo por ello porque es completamente humano y subjetivo; es sólo que uno no desea mal a nadie, y esta cosa, tener el corazón tan rojo tal vez, es un problema difícil de resolver.
No es que tenga que ser un problema en sí, sólo es un problema cuando se ignora que existe como tal, o no se puede hacer nada al respecto.




Es el tipo de cosas que dicen mucho y que, de pronto, tienen que decir nada.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Hay algo en el pecho que se me apreta mucho hoy. Es un todo que se cae, siempre, constante.

Es que hoy me apesté, grité, exploté y, para variar, arranqué. Tiré la bomba y corrí como siempre.
En el metro, por alguna razón que no recuerdo, la sensación de que suene el teléfono contándote que alguien ya no está me invadió. Esa sensación de que hace un rato alguien caminó, sonrió, rabió, y ahora simplemente no es, y que cualquier resto que te intenten traer no es nada; no es cuerpo, no es carne, no es sangre.
Mi abuelo desapareció en alguna parte, y no ha vuelto. Pero no sé, tengo una mala manía de esperar a quienes se van, y por lo mismo miro cada camioneta blanca, casi con esperanza, porque una así se lo llevó, lo sé, y en alguna parte da vueltas.
De todas formas, encuentro mucho más terrible esperar por quienes se fueron. Mi abuelo fue algo así como abducido por las montañas, o por su trabajo, o por la carretera. Pero ¿por qué hay que esperar en casualidades a quien no quiere volver? Porque hay quienes se pierden profundamente queriéndolo así; por qué no respetar su decisión? ¿Cómo le explico yo a la pena, a la esperanza, a las ganas que esta noche no habrán mensajes con sonrisas? 
Uno debe crecer, pero yo no sé por donde crecer, y todo lo estanco. Y todos los intentos los siento vanos, porque siento que cada paso me lleva a donde mismo. Todos saben que los círculos marean, y pienso que no es casualidad que constantemente todo lo que he comido quiera salir y devolverse; tal vez cada vez pese menos, con cada reflejo de lo que debería ser.
Esta noche me apesta arrancar. Pero la verdad es que no hay de otra; sé que los recuerdos no perdonan, pero el presente ayuda a pensarlos menos; aunque me irrite el olor de la cerveza o el tabaco en mis manos.

miércoles, 28 de julio de 2010

Las herramientas

No las tengo. No las manejo. No hay nada en mis manos para la ocasión necesaria. Las oportunidades también se fueron. La vida no es linda, es una puta barata. Los caminos marcan. Unen lo que se aleja. No hay vuelta. Hay vacíos. Sí. Muchos vacíos. Un perro corre rápido. Yo debería correr como perro. Debería usar las alas de las que me hablaban. Desaparecer es bueno para su salud. Para la mía también. Las velas se consumen rápido. Los dedos se vuelven torpes en la oscuridad. Los corazones se detienen sin aire. Las palomas se toman la noche en silencio. Y sin luna pierden sentido. Sentir. No sé si sea bueno. Saber es bueno a veces. A veces la ignorancia. Hay que ser feliz. El cómo hacerlo es la tarea. Hay que desaparecer. Partir de cero. Se rompió un audífono. Es una real pena. Todo es así. Odio las fracturas. La vida es una callejuela de tierra cerro abajo. Llueve. La estabilidad se fractura. Se agrieta. Voy a caer en una grieta si bajo corriendo. Debería ser un perro. Voy a vivir en una cueva y no sé si salga. No muy seguido. Tomaré café aunque quiera dormir. Aguante estómago. Aguante pena. No hay mal que por bien no venga. Las cosas de la vida. Me haré aire. Eso. El café no es bueno. Para la salud. Para el alma.

Lejos

Sería buena opción. 

Me pesa en el estómago saberme tan lejos en los peores momentos; lejos en todos los sentidos de la palabra. Yo no sé si pueda volverme útil de un momento a otro, pero la verdad es que nunca perdí las esperanzas.

Tengo ganas de quemarme.

lunes, 26 de julio de 2010

Amor propio

Creo que perdí las vacaciones. Y es triste.

No sé en que estaba, pero la verdad de las cosas hoy siento que he perdido mucho tiempo. Por un segundo sentí que he estado construyendo en el aire, que hay cosas que no se valoran tanto como me gustaría (no por maldad, sino porque tal vez no son logros míos; tal vez es el rumbo natural de las cosas, no sé).

Me siento inconexo, mareado, me duele todo constantemente y me siento un poco ciego. Y tengo miedo. Tengo miedo porque me puse a pensar, me puse a recordar, porque me duele constantemente la cabeza y no he hecho nada al respecto, tal como me han dolido otras cosas dentro mientras hago caso omiso. Me puse a pensar, sí. Me puse a pensar en cómo fue que la última vez dejé de querer por los daños; cómo fue que las cosas se decoloraron y perdieron sentido.

Seré sincero como pocas veces, y diré que hasta hace algunos días sentía que no sólo la responsabilidad de todo mal caía en mis hombros, sino que también la de ser y hacer bien. Y en eso me caigo; no soy ni hago; siendo bien hago mal, siendo mal también. Entonces ] void [.  Siempre así; vacío. Pero la verdad de las cosas no va por ese lado; hoy no soy más culpable que tú de lo que nos pasa, no ahora. Y no quiero que sea un problema ni que duela el hacerte saber que me estoy cansando un poco; que me apena no [tener la capacidad de] llorar frente a las cosas que duelen o pesan porque pasan desapercibidas, porque no las verás tú ni nadie. Quiero un rato de calma. De no pensar las cosas que digo al menos 3 veces ni ordenarlas para que caigan livianas. ¡Me gusta tanto sonreír contigo! Me gusta eso; hagámoslo más. Sonriamos más.

No quiero sonar severo, pero hoy algunas razones se me esfumaron; no te quiero menos por eso, pero creo que mi tolerancia se está viendo afectada. Tal vez soy de nuevo un hombre menstrual. No sé, pero ahora pienso que te quiero y que quiero que me quieras mejor (No sé si sea correcto esto).

Por último, sí, no hay peso como el sentir que eres un peligro en potencia para quien más quieres. No quiero eso de nuevo, y no lo deseo a nadie.

domingo, 18 de julio de 2010

Desperté y tenía 2 mensajes. Eran el mismo mensaje duplicado, seguramente para que no hubieran dudas.
Es triste. Anoche pensé bastante en nosotros. Era algo así como "Esto lo bailamos alguna vez", o "Esto podríamos bailarlo porque le gustaría" y cosas así.
Creo que fue eso lo que me impulsó a llamar a las 4, cosa que no debí hacer. No estaba bajo ninguna influencia común, creo que era la más absurda y más fuerte influencia que uno tiene estando con alguien, no sé si se entiende. Pero no quiero justificar el hacer tonteras con el sentir; perdón.

Ahora, admito que después de todo dolió el mensaje de la mañana. Me hace pensar muchas cosas; sé que las cago bien seguido pero no sé si esta bien... no sé.

Como dato freak; anoche pasé media hora mirando tu calle mientras una micro no pasaba, y recordé cosas malas parece. Luego soñé contigo, lejos, distante y ausente. Y era triste.