martes, 24 de agosto de 2010

24 de agosto

Son las 8:23, dormí pésimo, perdí tiempo como idiota en la madrugada. Estoy medio vestido y en el aire. Mi hermana llora. Siento vacío, más todavía.
Son las 8:24, y hace cosa de minutos supimos que mi abuelo tuvo un accidente. Falleció. Y no puedo creer que sea verdad, no puedo creer que sea verdad. No es verdad, ya es demasiado. 
Me pesa algo ausente dentro.
Los esquimales van a escapar del verano. El iglú se derrite, sus tierras (de hielo) desaparecen. Los esquimales tienen miedo; se acaba la comida. El hielo se partió en dos. Los esquimales se separan lentamente. Uno flota rumbo al verano. El otro, aun en invierno, se congela.
- Demasiado... No demasiado no. Nunca es suficiente.

lunes, 23 de agosto de 2010

- A ver, ¿Cuantos eran?
- Dos.
- ¿Dos?
- Dos.
- ¿Doz?
- Doz... es que parece que tengo la lengua más larga... No sé, como que no calza con la mandíbula.
- A ver. Abre la boca.
- No... y lo otro... como que el aire tiene filtraciones en mi boca... Fijate...
- Ah! Madonna puede hacer lo mismo
- ¿Sí?
- Sí.
- Entonces no soy tan especial...
- Yo he estado aquí antes. Pero de día...
- ¿Sí?
- Sí. He estado ahí al frente, ahí... Por allá hay un Barco... Pero no en el mar.
- ¿Cómo?
- Así, pos... Hay un barco... en la tierra....
- Bonito!
- No soy bonito...
-Pero yo te encuentro bonito...
-Eso es súper subjetivo... Ah,  mira, tengo la cara suave...
-¿Sí?
- Sí. Me lavé la cara... harto... y con azucar...
Brígidamente me empieza a doler el estomago, abajo, a la izquierda. Ese lugar que resiente de alguna forma que no comprendo todas las veces que descubro que la vida es terrible por algún motivo netamente personal.
Porque al final aunque ponga la cara que ponga, me duele que pasen estas cosas. Pero es una estupidez; es una estupidez enojarse porque no sepan lo que uno se esmera en esconder. Y es una tontera que te duela la nuca cuando sientes que nada tuvo sentido, que eres tú quien siempre falló cuando quisiste ser lo mejor. Y te miras las manos, vacías de nuevo, porque ya no tienes nada más que dar, porque estás agotado. Lo peor es que el corazón no lo entiende ni lo hará por ahora, y te empuja a seguir adelante, sin saber como ni cuando, sin tener excusas válidas más que el sentir.

Entonces se suman un montón de corporalidades que se involucran para hacerse presentes en un dolor bastante disimulado; tal vez ni sea dolor, quizá sea normal. Pero te hace falta algo, porque no tiene sentido sentir tanto; esta búsqueda te hace ser testigo de cada centímetro de ti mismo; y cómo pesa saber, cómo pesa el ignorar, cómo pesa el tiempo y sus consecuencias. Ya no quieres nada, pero si te quedas, tampoco hay nada.

Es cosa de tiempo, y te vas a tranquilizar. Y puede que incluso olvides; y olvidarás sentir tanto así como para que ya nada duela. Uno cada vez cree menos. Uno cree en Dios, cree en los padres y/o cree en la gente particular, pero de pronto cada uno de ellos en desequilibrio se involucra o mucho o simplemente sientes su ausencia, y para cuando no te queda nada, para cuando entras en conflicto, siempre te quedará una opción donde acurrucar tu pena, un espacio para ti y nadie más.

Esta noche no hay que pensarla, hay que sentirla. Y siento tan lejos, tan ausente... que al final suspenderse es lo más sano, suspenderse ante todo, porque así no duele, porque así no cuestionas. Vives menos, pero vives mejor. Respiras menos hondo y todo pierde color. Lo blanco y negro, lo sepia... a veces ayuda.

domingo, 22 de agosto de 2010

Creo que después de todo estamos perdidos ambos a nuestra manera. Y yo ya no puedo ayudarte a encontrar nada; nunca lo hice y no lo haré mientras tu así no lo quieras.
Entonces se nos acaba la tregua y siento que el tiempo se me escapó de las manos; que estamos donde mismo o más atrás... Más atrás, sí... porque ya no tengo estrategias.
Siento, junto con el peso de una lucidez casi enfermiza, que dí todo cuanto pude. Hay líneas infranqueables; yo ya crucé demasiadas. Ahora me voy, no sé si con la frente en alto, pero con el alma tranquila; agote mis posibilidades.

Si algo hay, está en tus manos. Yo ya me disolví.

sábado, 21 de agosto de 2010

Aquello de estirar los minutos como chicles y ser felices por micromomentos...

jueves, 19 de agosto de 2010

Jerarquías, recuerdos y otros monos

Para continuar con la función subirá al trapecio, dará cinco vueltas en el aire y esperará que la tierra se abra.