miércoles, 27 de octubre de 2010

En verdad sí tengo mucho que decir. Así mismo tengo mucho miedo. Al final, todo se anula.

Yo? me consumo.

martes, 26 de octubre de 2010

Cuestión de fe

Tejimos una historia con bolsas de feria, las de colores. Es algo que tiene mucha onda; a las niñitas de nuestros lugares predilectos les encanta. Diseño independiente.


Nosotros fuimos diseño independiente; una cosa que tú y yo llegaríamos a entender. Cosa de proximidades, de sabernos más de la cuenta. De excesos, tal vez.


El punto es que, como toda bolsa de plástico, no pasamos la prueba de fuego; yo, bolsa verde, y tú, roja, nos derretimos. Y a nadie le gusta ese plástico, pegote, que se deforma.

Entonces?
El reciclaje? Cosas de tiempo. No sé. Hoy somos tóxicos parece, y yo me desarmé. Es la constante en mi usar esa palabra, desarmarse, y suena tan patético como yo en mi cabeza, como yo en mis ecos del ayer, como yo envuelto en eso que siendo tan especial se convierte en algo tabú; Sentir o algo así.




I asked you a question
I didn't need you to reply
Is it getting heavy?
But they realize


Is it getting heavy?
Well I thought it was as
already as heavy as can be


Is it overwhelming
to use a crane to crush a fly?
It's a good time for Superman
to life the sun into the sky


Cause it's getting heavy
Well I thought it was already as heavy as can be


Tell everyone waiting for Superman
That they should hold on as best they can
He hasn't dropped them, forgot them, or anything
It's just too heavy for Superman to lift


Cause it's getting heavy
Well I thought it was already as heavy as can be


Tell everyone waiting for Superman
That they should hold on as best they can
He hasn't dropped them, forgot them, or anything
It's just too heavy for Superman to lift

sábado, 23 de octubre de 2010




Es necesario que camine, y no quiero que nadie me empuje a hacerlo. No puedo esperar más cosas de nada, al final del egoismo es bueno aprender que siempre seré uno y lo demás, a ratos, estará demás. Tal vez buscar la linea intermedia entre el egoismo y la empatía sea bueno, y partir de ahí.
Sospecho que, apenas logre irme, no tendré razones para volver.
Me molesta el estómago pensando en el peso de preocupaciones que ya no me corresponden.

jueves, 21 de octubre de 2010

No puede ser que el paso del tiempo sea tan arrasador. Simplemente no es justo; no es justo que se lleve todo, no es justo que siga creciendo así, que pasen meses tan terribles, que siga sintiendo lo mismo como si no hubiese aprendido nada.El viento se lleva lo que le conveniene... o lo que no pesa? tal vez con el tiempo sea lo mismo.
Pero es injusto, porque yo estaba feliz. Es esa angustia, esa pena, ese sesgo de pensar que si no despierto de una vez todo seguirá igual. Eso mismo es lo que ocurre cada día; ese desgano de saber que despierto dentro del mismo sueño recurrente, el oscuro, el eterno, el vacío, el solo.
Nunca despierto, nunca. 
Es que mi casa no es mi casa, mi pieza no es mi pieza, mi cabeza viajó por negocios, mi corazón enjaulado.
El tiempo, después de todo, se demora.
El mundo (el mío) es una pecera. Así, de pronto.

Estoy contenido en algo que me pesa, estoy hundido en algo denso donde pierdo la sensación de tener pies, manos, voz y corazón.

En la pecera, como el mundo es pequeño, tiendo a hacer mapas con lo que va pasando; tengo la sensación de que si repito los recuerdos varias veces, el mundo se irá viendo más rico en espacios. Y es lindo, porque los recuerdos son como cajas de tizas de colores, y disfrazo todo el vacío de hoy con los aromas del ayer. ¿Ese es el mundo? sí. Es eso.

--

Tal vez debería dejar de leer el ayer. Es como esa caricatura donde sale un señor que busca un nintendo y juega; al lado dice "Esto no te hará más joven". Es como eso, ¿no?
Es extraño acordarse de pronto que alguna vez todas las cosas se suponían perfectas. Amaba esa perfección que incluía hablar, callar, llorar, sentir olores y sonreír, abrazar con fuerza y dar besos con palabras al oido y corazón. El teléfono en la noche, las calles de providencia un Jueves cualquiera. Mi abuelo preguntándome que cuando le iba a llevar una chiquilla, los pasteles que traía y que me daba con las mismas manos que tocaban tanto a sus perros.
La vida y todos sus componentes hay que agradecerlos, es cierto. Pero yo no quería que se fueran. No tenían que hacerlo.

Y es una pena que todo se desmigaje así, así como el pan tostado que se quemó en una cocina el 24 de agosto en la mañana, al lado de la leche que se volvió nata esperando una camioneta; así como las ganas de querer en las noches que se volvían días y tardes interminables, que se alargaban y desaparecían en un terrible domingo en la tarde. Así como un 21 de mayo lejos de las burbujas que llamamos realidades.

Es una pena, porque no queda nada para hoy; tal vez sí para mañana, y no puedo no agradecer el ayer. Pero el hoy está vacío, con ese vacío propio de espacios que pesan más y más sin fin; como esos vacíos interestelares que se llenan y pesan por materias no identificadas. Son esas materias las que no me dejan, nada más que eso. Y yo ya no quiero más, así de simple. No sé que quiero, porque de pronto todo falta, y cada movimiento, cada paso que doy, lo hago para deshacer e ignorarlo. 
Por la mierda! Esta noche es tan vacía y duele tanto el pecho! parece que las ganas de vomitar remitieran a cosas más allá que aquello que se ingirió hace unas horas; una especie de vomito metafísico o algo así.
Santiago sí es un pequeño zapato, y el cielo se pone de colores raros que por alguna razón siempre veo y nunca omito.
Santiago siempre logrará doler de alguna forma, y no en un intento de hacer pebre mi suelo recuerdo que lo mejor de europa era que no había nada; que todo estaba limpio de lo que reparto por las calles (las mías, claro).

A esta hora recuerdo que debo dormir. Pero como nunca hago lo que debo, leo citas de películas que me hacen sentido con todo lo que ocurre a diario y suelto todo, y se supone que everybody's gotta learn sometimes, y que Amelie no tiene huesos de cristal y podrá vivir bien.

Entonces, ahora, debo aprender a batallar. La tarde no me debe ganar nada; el levantarme tampoco. Por favor, debo dejar atrás los ideales; las ganas se hacen, yo sé que sí. Necesito que sea así, sino, no me queda nada.

lunes, 18 de octubre de 2010

Espacio muestral


Las aproximaciones son como las percepciones erradas. Hay grandes y pequeñas; todo depende del tramo con el que se vaya a trabajar.
Aproximar la realidad supone peligros que se nos van de las manos, y esto no es concluir que se está a tiempo de hacer cosas al respecto; tal vez es un esquema para reconocer un mundo que cabe dentro del plano cartesiano y que esto no implica que sea correcto. El punto está en que para este tipo de problemas hay una formula. La abstracción es menor; el resultado es real. 
Algo va a dar; no sabemos qué, pero en algo aterriza. 

Es cosa, creo, de resolver la ecuación con tranquilidad, de no alterar más factores, de no reducir el espacio muestral cuando en el desarrollo del problema todo es una posibilidad.