domingo, 21 de noviembre de 2010
Las semanas santas siempre me han dejado algo, un sabor o sensación o cualquier otra cosa.
Acabo de recordar la de este año, y no sé si sentirme feliz, triste o tarado. Cosas, cosas, cosas.
-----
Ya. En verdad fue bueno. Me ayudó.
De todas formas hay que desenlazar significaciones demases; hay símbolos que son sólo míos porque el mundo así lo quiso.
Chao.
Acabo de recordar la de este año, y no sé si sentirme feliz, triste o tarado. Cosas, cosas, cosas.
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Ya. En verdad fue bueno. Me ayudó.
De todas formas hay que desenlazar significaciones demases; hay símbolos que son sólo míos porque el mundo así lo quiso.
Chao.
sábado, 20 de noviembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
Estrujar hasta que no quede nada y encontrar el concepto clave. Luego trabajarlo hasta que el producto nada tenga que ver con el origen
Tengo que dejar de cuesteonarme tanto las cosas y acatar más. #lascosascomoson.
Al final no hay que solucionar NADA.
Es como cuando dicen que mi abuela peleaba con mi abuelo defendiendo a gente que no se daba por enterada; uno cree que hace bien, que soluciona y que proyecta, cuando en verdad es pura mierda que uno se echa sobre la espalda.
Hoy quiero ser un caracol, y por harto rato. El mundo me está matando como se mata a los caracoles que salieron creyendo en el sol.
Tengo que dejar de cuesteonarme tanto las cosas y acatar más. #lascosascomoson.
Al final no hay que solucionar NADA.
Es como cuando dicen que mi abuela peleaba con mi abuelo defendiendo a gente que no se daba por enterada; uno cree que hace bien, que soluciona y que proyecta, cuando en verdad es pura mierda que uno se echa sobre la espalda.
Hoy quiero ser un caracol, y por harto rato. El mundo me está matando como se mata a los caracoles que salieron creyendo en el sol.
Tiene que ver con
la vida
martes, 16 de noviembre de 2010
Conciencia
Partir de cero, pero conciente.
El mundo es pequeñito, hoy y ayer. Eso es una ventaja a ratos. Sólo a ratos. Otras veces es miedo a encontrarte. Porque el mundo es tan pequeño que, de pronto, tengo que moverme y moverme, y arrancar constantemente.
Ser recuerdos, de golpe. Es como eso que pasa otras veces, pero esta vez se trata de dejarse de querer o algo por el estilo. Y es igual una pena recordarte tanto; es una pena haber vivido tanto contigo. O no, no es una pena que haya sido contigo... No sé que es en verdad, pero me da pena. Es a lo mejor ese proceso de transformar las mariposas en nostalgia, o las cosas que proyectamos cambiarlas por las que no hicimos. Y todo es tan relativo que sé que todos estos días te reirás bien, y no está mal. Nunca estaría mal. Y yo no sé. Yo debería preocuparme de lo que importa de verdad, porque al final todavía me queda mucho de adolescente (o lo suficiente para querer como pendejo).
Pero es esa transformación la que pesa; es el asumir. Me duele que te vayas sin más, pero tienes que irte. Si no te quedas, te vas. Tal vez podrían haber otras formas de ser y hacer, pero no sabemos manejarlas. Yo, porque nunca sabré hasta que punto es normal recordar y necesitar; tú porque en verdad debes ser feliz con tus elecciones y dejar de actuar por condescendencia. Eso sí, debemos aprender a querernos para volver a querer, porque acá cada quien no se quería a su manera.
A ti te gusta reir harto. Yo estos días me río lo justo y necesario.
Si antes no funcionamos, mucho menos funcionaremos ahora, mañana o pasado.
Tengo esa necesidad estúpida de escupirlo todo; de decir todo lo que está acá. Debe ser como eso... no sé... como cuando uno se ha intoxicado con pastillas y te hacen botarlo todo. Es como eso.
Yo no sé que cosas nos esperen ahora; seguramente son buenas cosas. Cosas distintas, creo. Porque la idea es no seguir en lo mismo. Yo creo que uno debe aprender de todo un poco; yo aprendí de ti. Aprendí cosas terribles, es cierto; es toda esa adquisición de miedos que es completamente normal cuando alguien te hace daño y esas cosas. Pero también aprendí cosas super útiles.
Debe sonar sumamente analógico decir que contigo aprendí de límites, pero sí. Eso expresado de otra forma sería como...
Entender que finalmente la curva con tú nombre siempre estuvo más alto que la curva con mi nombre, y que el espacio intermedio no es nada, es lo que yo sentía y lo que tu no; eran mis dioses, mis creencias, tus demonios, tus amarras.
La vida es sumamente subjetiva, sabes?
Me gustaría por una vez estar en el lugar de la persona a la que quieren así para ver cómo reaccionaría. Tal vez ahí te comprenda. Tal vez ahí, recién ahí, podamos hablar de amistad. Pero hoy me parece que cada cosa que yo haga por hacerte recordar o sentir, por levantar la imagen de quien ya no existe, será un intento vano por hacerme querer.
Eso no va a pasar. Yo nunca representaré una pérdida. Y de alguna forma es posible que tú tampoco lo representes en algún momento, pero ahora, y todo este tiempo, eres una pérdida terrible por superar; un fantasma terrible que no sale de mi cabeza, que no existe fuera.
Lo que tú eres para mi no lo eres para nadie más. Ni siquiera tú eres así.
Y ojalá seamos felices, es cierto. Pero ojalá también ocurra que nadie vuelva a sentir así mientras no se den las condiciones para que tú puedas de verdad valorarlo; no te culpo por ello porque es completamente humano y subjetivo; es sólo que uno no desea mal a nadie, y esta cosa, tener el corazón tan rojo tal vez, es un problema difícil de resolver.
No es que tenga que ser un problema en sí, sólo es un problema cuando se ignora que existe como tal, o no se puede hacer nada al respecto.
El mundo es pequeñito, hoy y ayer. Eso es una ventaja a ratos. Sólo a ratos. Otras veces es miedo a encontrarte. Porque el mundo es tan pequeño que, de pronto, tengo que moverme y moverme, y arrancar constantemente.
Ser recuerdos, de golpe. Es como eso que pasa otras veces, pero esta vez se trata de dejarse de querer o algo por el estilo. Y es igual una pena recordarte tanto; es una pena haber vivido tanto contigo. O no, no es una pena que haya sido contigo... No sé que es en verdad, pero me da pena. Es a lo mejor ese proceso de transformar las mariposas en nostalgia, o las cosas que proyectamos cambiarlas por las que no hicimos. Y todo es tan relativo que sé que todos estos días te reirás bien, y no está mal. Nunca estaría mal. Y yo no sé. Yo debería preocuparme de lo que importa de verdad, porque al final todavía me queda mucho de adolescente (o lo suficiente para querer como pendejo).
Pero es esa transformación la que pesa; es el asumir. Me duele que te vayas sin más, pero tienes que irte. Si no te quedas, te vas. Tal vez podrían haber otras formas de ser y hacer, pero no sabemos manejarlas. Yo, porque nunca sabré hasta que punto es normal recordar y necesitar; tú porque en verdad debes ser feliz con tus elecciones y dejar de actuar por condescendencia. Eso sí, debemos aprender a querernos para volver a querer, porque acá cada quien no se quería a su manera.
A ti te gusta reir harto. Yo estos días me río lo justo y necesario.
Si antes no funcionamos, mucho menos funcionaremos ahora, mañana o pasado.
Tengo esa necesidad estúpida de escupirlo todo; de decir todo lo que está acá. Debe ser como eso... no sé... como cuando uno se ha intoxicado con pastillas y te hacen botarlo todo. Es como eso.
Yo no sé que cosas nos esperen ahora; seguramente son buenas cosas. Cosas distintas, creo. Porque la idea es no seguir en lo mismo. Yo creo que uno debe aprender de todo un poco; yo aprendí de ti. Aprendí cosas terribles, es cierto; es toda esa adquisición de miedos que es completamente normal cuando alguien te hace daño y esas cosas. Pero también aprendí cosas super útiles.
Debe sonar sumamente analógico decir que contigo aprendí de límites, pero sí. Eso expresado de otra forma sería como...
Entender que finalmente la curva con tú nombre siempre estuvo más alto que la curva con mi nombre, y que el espacio intermedio no es nada, es lo que yo sentía y lo que tu no; eran mis dioses, mis creencias, tus demonios, tus amarras.
La vida es sumamente subjetiva, sabes?
Me gustaría por una vez estar en el lugar de la persona a la que quieren así para ver cómo reaccionaría. Tal vez ahí te comprenda. Tal vez ahí, recién ahí, podamos hablar de amistad. Pero hoy me parece que cada cosa que yo haga por hacerte recordar o sentir, por levantar la imagen de quien ya no existe, será un intento vano por hacerme querer.
Eso no va a pasar. Yo nunca representaré una pérdida. Y de alguna forma es posible que tú tampoco lo representes en algún momento, pero ahora, y todo este tiempo, eres una pérdida terrible por superar; un fantasma terrible que no sale de mi cabeza, que no existe fuera.
Lo que tú eres para mi no lo eres para nadie más. Ni siquiera tú eres así.
Y ojalá seamos felices, es cierto. Pero ojalá también ocurra que nadie vuelva a sentir así mientras no se den las condiciones para que tú puedas de verdad valorarlo; no te culpo por ello porque es completamente humano y subjetivo; es sólo que uno no desea mal a nadie, y esta cosa, tener el corazón tan rojo tal vez, es un problema difícil de resolver.
No es que tenga que ser un problema en sí, sólo es un problema cuando se ignora que existe como tal, o no se puede hacer nada al respecto.
| Es el tipo de cosas que dicen mucho y que, de pronto, tienen que decir nada. |
Tiene que ver con
el final,
el querer,
La verdad de las cosas,
Lo terrible
lunes, 15 de noviembre de 2010
No debería transgredir tanto. Al final siempre las cosas pasan.
Tengo que pedirle a eso que pasa que se calme, que se siente un rato y que lo deje pasar, fluir, irse. No hay más.
Querer evidentemente no es poder; al final en el cúmulo de esperanzas y emociones vive un ser que sabe lo que son las cosas de la vida, y que por más respuestas que encuentre no pretende ponerlas en practica sólo por miedo.
Me carga la cobardía y me carga ser todo lo que me carga.
Tengo que pedirle a eso que pasa que se calme, que se siente un rato y que lo deje pasar, fluir, irse. No hay más.
Querer evidentemente no es poder; al final en el cúmulo de esperanzas y emociones vive un ser que sabe lo que son las cosas de la vida, y que por más respuestas que encuentre no pretende ponerlas en practica sólo por miedo.
Me carga la cobardía y me carga ser todo lo que me carga.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Hay algo en el pecho que se me apreta mucho hoy. Es un todo que se cae, siempre, constante.
Es que hoy me apesté, grité, exploté y, para variar, arranqué. Tiré la bomba y corrí como siempre.
En el metro, por alguna razón que no recuerdo, la sensación de que suene el teléfono contándote que alguien ya no está me invadió. Esa sensación de que hace un rato alguien caminó, sonrió, rabió, y ahora simplemente no es, y que cualquier resto que te intenten traer no es nada; no es cuerpo, no es carne, no es sangre.
En el metro, por alguna razón que no recuerdo, la sensación de que suene el teléfono contándote que alguien ya no está me invadió. Esa sensación de que hace un rato alguien caminó, sonrió, rabió, y ahora simplemente no es, y que cualquier resto que te intenten traer no es nada; no es cuerpo, no es carne, no es sangre.
Mi abuelo desapareció en alguna parte, y no ha vuelto. Pero no sé, tengo una mala manía de esperar a quienes se van, y por lo mismo miro cada camioneta blanca, casi con esperanza, porque una así se lo llevó, lo sé, y en alguna parte da vueltas.
De todas formas, encuentro mucho más terrible esperar por quienes se fueron. Mi abuelo fue algo así como abducido por las montañas, o por su trabajo, o por la carretera. Pero ¿por qué hay que esperar en casualidades a quien no quiere volver? Porque hay quienes se pierden profundamente queriéndolo así; por qué no respetar su decisión? ¿Cómo le explico yo a la pena, a la esperanza, a las ganas que esta noche no habrán mensajes con sonrisas?
Uno debe crecer, pero yo no sé por donde crecer, y todo lo estanco. Y todos los intentos los siento vanos, porque siento que cada paso me lleva a donde mismo. Todos saben que los círculos marean, y pienso que no es casualidad que constantemente todo lo que he comido quiera salir y devolverse; tal vez cada vez pese menos, con cada reflejo de lo que debería ser.
Esta noche me apesta arrancar. Pero la verdad es que no hay de otra; sé que los recuerdos no perdonan, pero el presente ayuda a pensarlos menos; aunque me irrite el olor de la cerveza o el tabaco en mis manos.
Tiene que ver con
La verdad de las cosas,
la vida,
Lo terrible
sábado, 13 de noviembre de 2010
Voy a poner música triste y sacarlo todo sin llorar porque eso no lo hago. No lloro.
Voy a tomar conciencia de todo, y asumir, como dijo un amigo, que al final debe haber un final. Que al final necesito tomarle el peso a los asuntos; si no lo hago, no hago nada.
Suelo estar mejor por estos días. Suelo sentirme mejor, reírme harto, pensar en otras cosas. He salido a caminar un par de veces por el parque forestal, por Bellas Artes, por Lastarria. Me he sentido vacío, sí, pero ya no es malo. Es como ser un caracol y no estar; existir dentro de una dimensión de uno y no en otra parte. Esa caparazón es mi mundo, ¿Saben?
Quiero más noches, que no se acaben. Me gustan las noches de lunes a viernes, sobre todo, porque puedo no dormir tranquilo. Puedo pensar en mi y algunas pocas cosas más. El sábado y domingo me pesa en el cuerpo, no sé por qué. Siento más ausencias, siento más no sé qué, pero siento mucho.
Les tengo pavor a los fines de semana, es la verdad. Y no sé que va a pasar en verano, me aterra el verano. Me carga el calor, y me carga de pronto que Cecilia y los demás se vayan, y no tener nada que hacer, y la soledad del verano... Un verano puede ser muy triste. Y eso me aterra.
La cosa es que no puedo seguir dependiendo del mundo, necesito encontrar ese tipo de algos que están dentro de uno o esas cosas. Ser fuerte a partir de mi, no del tiempo que pierdo, de la plata que gasto, de la gratísima gente que me ha acompañado.
La cosa importante es entender, de a poco, que lo mejor no es que vuelvas, es aprender a vivir sin ti.
Voy a tomar conciencia de todo, y asumir, como dijo un amigo, que al final debe haber un final. Que al final necesito tomarle el peso a los asuntos; si no lo hago, no hago nada.
Suelo estar mejor por estos días. Suelo sentirme mejor, reírme harto, pensar en otras cosas. He salido a caminar un par de veces por el parque forestal, por Bellas Artes, por Lastarria. Me he sentido vacío, sí, pero ya no es malo. Es como ser un caracol y no estar; existir dentro de una dimensión de uno y no en otra parte. Esa caparazón es mi mundo, ¿Saben?
Quiero más noches, que no se acaben. Me gustan las noches de lunes a viernes, sobre todo, porque puedo no dormir tranquilo. Puedo pensar en mi y algunas pocas cosas más. El sábado y domingo me pesa en el cuerpo, no sé por qué. Siento más ausencias, siento más no sé qué, pero siento mucho.
Les tengo pavor a los fines de semana, es la verdad. Y no sé que va a pasar en verano, me aterra el verano. Me carga el calor, y me carga de pronto que Cecilia y los demás se vayan, y no tener nada que hacer, y la soledad del verano... Un verano puede ser muy triste. Y eso me aterra.
La cosa es que no puedo seguir dependiendo del mundo, necesito encontrar ese tipo de algos que están dentro de uno o esas cosas. Ser fuerte a partir de mi, no del tiempo que pierdo, de la plata que gasto, de la gratísima gente que me ha acompañado.
La cosa importante es entender, de a poco, que lo mejor no es que vuelvas, es aprender a vivir sin ti.
martes, 9 de noviembre de 2010
Necesidades
Dormir todo un día, que en lo posible debe ser lluvioso. Poner música en el pc, no muy fuerte pero que se escuche. Entreabrir la ventana para sentir el contraste entre la parte de brazo que está destapada y la parte que está bajo el cobertor. Taparme hasta la cabeza, mirar cómo se trasluce la luz en partes. Esperar a que me dé hambre para comer, y tener una caja de leche con chocolate. No deber estudiar, no tener nada en mente. Que de pronto me llegue un mensaje en el celular, que se haya escrito en mayo o junio. Sonreir el resto del día.
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Por qué? Por qué? por qué? por qué?
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ASDFASDASYGDSAYDGASYDIASDUHSANDAS!!!!!!!
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Por qué? Por qué? por qué? por qué?
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ASDFASDASYGDSAYDGASYDIASDUHSANDAS!!!!!!!
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