martes, 11 de enero de 2011

Matarlo todo durmiendo.

viernes, 7 de enero de 2011

Rutas perdidas.

   De pronto no tienes idea de si el partir de cero una vez más es una idea buena; es enero de nuevo, y cada día en otra vida fue exactamente otra cosa. Tienes en la boca el gusto de la equivocación, y caes recurrentemente en las mismas calles que te llevaron a perder todo cuanto tenías; el tiempo, el espacio, el ser. No sabes hasta que punto sea bueno que enero esté acá, porque febrero y marzo no se detendrán; a estas alturas cada paso está cubierto de miedo porque el orgullo te impide caer de nuevo en lo mismo.
      Ruegas por obtener de una vez por toda algo real, pero parece ser que con tu corazón ya no se puede, al menos no hoy por hoy. Vas cayendo en los malos pasos, en la vida de quien mató a palos su memoria. Te refugias donde no te encontrarán; haces tuyos espacios terribles y terminas por hacerte cada vez más parte de la ciudad que te consume. Ya no hay horas ni fechas, el caminar es un deporte para la mente. No sabes nada, y si algo supiste se quedó en el camino. Te has convertido en un cobarde, y como todos los cobardes sonríes y hablas y compras y bailas, pero no serás capaz de mirar a los ojos a nadie, nunca, por miedo a ver en ellos cuanto buscas y no tienes.  En una dinámica enferma terminarás consumido por ti mismo, en la soledad de una isla en un  archipiélago. Todos están ahí, y afuera hay un mundo. En cambio tú no estás ahí, y tú mismo, por completo, eres tu mundo.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Residual

"Por qué no debería no agregarte?"


Hace tiempo, tal vez con un idealismo bastante lindo, habría respondido "es que sabes? te quiero. Sólo eso". Pero una vez, en otro caso, no sirvió; una vez quise y no fue suficiente; No voy a poner de nuevo mis sentimientos en juego.
Tal vez podría haber sido humilde y responder algo como "pucha, porque en verdad necesito que estemos bien porque sigues siendo importante", pero ¿son razones? ¿Son argumentos? ¿Son excusas?
El tiempo pasado, me tinca, pesa muy poco.


En cuanto no tengo respuestas, lo demás pesa menos. Nunca es un "tú", en el fondo, siempre fui yo; no es excusa, soy yo el que necesita (en este caso) saberte ahí, soy yo el que (en otros casos) quiso más de la cuenta, fui yo (en otros lugares) el que perdió.
Y si digo un día que en crecer está la clave o que el tiempo es respuesta siempre, hoy me niego a eso, porque por más que avance la gente, sigo sintiéndome joven, vulnerable y, por sobre todo, más perdido cada día.

martes, 28 de diciembre de 2010

Miedo.

No sé que escribir. Son muchas cosas que están en alguna parte.
Soy un revoltijo de sinsabores en este momento; me apena serlo, me apena sonar a desagrado, a ausencia, a ironía como recurso de defensa.
Al final uno siempre es menos fuerte de lo que cree, y los riesgos siempre más terribles de lo que uno se plantéa cuando se tiene fé.
Una noche como esta podría sacarme los ojos y amanecer sin extrañarlos; bastará con recordar, imaginar y creer. A veces podría no tenerlos y seguir escribiendo.

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Es terrible esto de replantearse y remodelarse cuando nada es seguro. Es como bajarte de la micro porque te dió hambre, y una vez abajo te das cuenta de que todo está cerrado, todo se fue, escapó, pero tú estás ahí.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Mi abuela me ve pasearme a pie pelado y me dice "pobrecito, sus pies". Es raro; un montón de veces los pies han sido lo de menos. A veces temo que si me conociera mejor se lamentaría por más cosas; cosas que para mi, seguramente, dejaron de ser preocupantes hace mucho.
No entiendo demasiado como funcionan las cosas, pero sé que uno se cansa. Mi hermana chica algo alega mientras juega; hace ruidos con la boca. No sé en que estará.
A veces imaginaba que las cosas podían llegar a ser tan simples como una navidad que se extendía desde el último día de clases hasta el año nuevo; y ser niño por siempre lo arreglaba todo. Pero parece que no, y mientras más tiempo pasa más pienso y más se cruzan la razón y lo demás; me creo racional con 19 años que poco y nada son frente a los muchos de otros que he visto pasar. No sé proceder; nunca lo he sabido.
Al final siempre me doy cuenta de la vida por sus consecuencias; los hechos están a distancias, no me tocan, pero sus olas llegan siempre a mi. Las olas de lo que pasó son las heridas, los impulsos que te tiran contra las rocas en el peor de los casos.
Me estoy aburriendo de este blog; debería escribir donde nadie lo encuentre, y que nadie note que a las 5 am subo una nota muy estable y a las 1 pm ya estoy hecho pedazos de tanto creer.
A ratos me parece que me averguenzo de ser tan weon y además exponerlo.
Hoy me da vergüenza caer tantas veces en lo mismo; distintos matices, distintas personas, los mismos resultados.
Debería ser más consciente.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Orden y demases

No deja de ser una pena, pero si deja de doler. Es aprender, de pronto, que todo tiene profundidad, nada es lo que parece; siempre es un poco más.
Voy a suponerme conforme con todo porque es lo que más me acomoda, voy a retroceder un tiempo y hacer que todo lo que ha pasado es un paso y nada más. Entonces voy a ignorar lo que no corresponde, ignorar los malos ratos, arrancar de la manera más sana y valiente. No quiero volver a sentirme tan vulnerable, no quiero y no puedo dejar que me vuelva a ocurrir lo mismo. La próxima vez quiero que me quieran un poco, y que sin más todo deje de importar un rato. 
Un mundo, cielo, nunca es el mismo. Mientras más cambios, más lejos; en cuanto termine de matar la dimensión maldita de mi mismo todo será diferente/mejor.

martes, 21 de diciembre de 2010

"... y me pregunto como eran las cosas, porque de un tiempo a esta parte no recuerdo nada."

domingo, 19 de diciembre de 2010

"Es como cuando un día cualquiera a uno le empieza a doler la cabeza. Figúrate eso. El año en un día; un día que a eso de las 5 con 40 se echa a perder por un dolor de cabeza. El dolor de cabeza no tiene origen claro. Tal vez dormiste mucho; tal vez fue la siesta o el ruido. La rutina, who knows. Pero está el dolor, y te tomas un paracetamol asumiendo que nunca dejará de ser  un placebo {la fe mueve montañas}.
A eso de las 10 respiras profundo. Tienes la frente machucada de tanto apretarte el centro con una uña esperando que el dolor se disolviera. Cruzas la calle y las luces de la avenida te hacen llorar un poco; es bueno igual, el dolor se va. Llegas a un local, te mueves un poco, bailas. Te olvidas de que te duele la cabeza, te olvidas de que el dolor existió y que no dormiste en todo el día para volver a no dormir. Importa poco; vamos por la energética, vamos por licor, quiero olvidar el dolor de cabeza, y mientras piensas todo terminas por olvidarlo, y aun no llega a ser media noche.


Eso, cielo, es lo que pasa. Y el dolor no sé si es dolor. Tal vez es sólo pena."
anoche articulé algo, pero la verdad es que ahora no lo recuerdo.
El problema es que sonó la canción triste y arranqué, salí creo que demasiado rápido. Apenas cerraron la puerta a mi espalda tuve la terrible sensación de que se me quedaban cosas dentro, pero fue un instante. Caminé rápido; quería llegar a mi casa.
No sé cuanto demoré, pero de noche todo me produjo pánico. Los gritos, la gente, las aglomeraciones sospechosas.

Algo articulé. Creo que era un texto que contenía un mecanismo para ser feliz olvidándose un poco, o tal vez era al revés; recordando más. El tema es que se me olvidó, que me consumió el pánico y la soledad.
Yo suelo bailar sólo, no es un problema. El tema pasa por ciertas canciones que precisan una mano, un abrazo, algo. Hay veces en que estar con alguien (alguien, sólo alguien) es un lujo, otras es una necesidad. Y si me preguntan ahora ya, en verdad hecho mucho de menos.