domingo, 27 de septiembre de 2009

Hidalgo.

En el fondo me voy cansando de la realidad absurda de una pseudo-existencia así, como viviendo en la vanalidad más absoluta, como si los pasos que he dado fuesen parte del mismo paso que aún no soy capaz de terminar.

Siento que los suspiros no sirven, que los recuerdos no sirven, que no hay suerte que valide a los soñadores ni mucho menos ciencia que los comprenda. Necesito convencerme de que el suelo es lo seguro, de que lo terreno es lo que se espera y aprecia hoy por hoy y dejar de esperar más. Debo mentirme un rato, hacer de cuenta de que nunca he querido algo más allá de lo que ha sido posible hasta hoy y no esperar ni el balcón soñado, ni el café ni las luces de la noche, y olvidar tambien las ideales melodías que podrían haber acompañado una escena como esa; para lo único que me vienen sirviendo es para idealizar un poco (mucho) más.

Tal vez sea el iluso más idealista (idiota?) en 10 km a la redonda, mas no puedo evitar pensar en la vida cuando pienso en el hoy. Proyecto un montón, espero un montón. ¿Y?

Un ejemplo triste del daño; con el paso del tiempo creo que he relacionado "Eras mi persona favorita" con tantas personas que no sé... Me voy a la mierda, es cierto. Pero no puedo evitar perder la cuenta, y querer ser lo mejor para alguien más parece ser algo tanto arcaico como poco creible.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Martes - Jueves

De martes a jueves los días son de lo peor. Esta semana fué súper matadora, y creo que es en gran parte porque contuvo estos días.

Me enferma eso de saberme en un martes negro, o en un miercoles de Telecomunicaciones hasta las cinco. Independiente del Sol, el viento y las nubes, me cargan. Es como el olor, o la escencia, o el profesor, o los compañeros, o yo. Incluso, pueden ser las moscas del laboratorio que intento espantar abriendo las ventanas todos los días (sí, compañeros, por eso lo hago).

De miercoles a jueves no vivo del todo. Mi día termina a eso de las 10. Luego comienza el tiempo libre, que me dura como hasta las una, a eso de cuando me mandan a dormir (cosa que no siempre ocurre).

Javier Barría decía en una canción algo así como "ojala el fin de semana se comiera todo el calendario"... Yo por mi parte no puedo hacer menos que apoyar la moción.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Un refugio de madrugada

Ya no pregunto por qué, sólo escribo. No quiero pensarme el día demasiado, quiero plasmarlo acá y cerrar el ciclo.

Una taza de té que no existió, un desayuno fantasma. Un libro sin sabores, una almohada dura, luces que pasan entre las nubes para detenerse en cortinas con ositos a eso de las 14:06.

Una mente que no despierta del todo, un celular que algo quiso mostrar y que sin embargo pasó inadvertido frente a mis inagotables sueños. Un manantial de ideas que se estancaron para hacer gratificante un día en blanco y negro.

Viento, viento y más viento. La bandera no se detiene frente al ventanal, y el silencio se siente hecho trizas por las vibraciones del vidrio producidas por el viento.

Un caos controlado, una gotera tapada con barro.

Salgo a la calle, pienso en tí y no lo vuelvo a hacer a conciencia. Abro y cierro la chaqueta, como con la esperanza de verme mejor, y miro al cielo con la esperanza de no estar en el punto exacto en que estoy; queriendo romper el circulo, queriendo abrazar un poco más, queriendo dejar de lado el peso de la costumbre y entregarme a la aventura sin fin de lo que aún no conozco.

Cierro el día con un cafe cargado con poca agua. Me desconecto del mundo, cierro ciclos intactos, me retiro de la vida diurna para dar paso a la neblina en una consciencia, a ratos, alterada.

martes, 15 de septiembre de 2009

Niveles

Bajemos un rato, bueno?
Que hay que dar dejar espacio al cielo, a las estrellas, a mis ojos, a mis ideas.

Baja tú un rato, bueno?
Que los brazos me duelen de tanto intentar mirarte de frente.

Bajemos un rato, bueno?
Que estoy seguro que acá abajo las cosas serían diferentes para mí.

Bajemos un rato?

sábado, 12 de septiembre de 2009

Weird

Como que algo raro sucede en la vida; como que no sucede. Y eso, en serio, me mata de susto.

En verdad, lo único que temo es que el dolor pase, y en su lugar venga... ¿Qué? ¿La vida diaria? ¿La nada? ¿El paisaje sin relieve?



¿El paisaje sin relieve?

Tengo miedo. El paisaje sin relive me da miedo.
Ahora pensándolo bien, puede que esa sea la causa del loco afán de ahogarse en un vaso de agua; mal, Javier. Mal.

domingo, 6 de septiembre de 2009

La vida.

Con Utopías que escritas llenan un buque no se puede.

Sin ellas, tampoco.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

A los 17 la vida no está lista para vivirse.

domingo, 30 de agosto de 2009

Un paso al lado...

... y sigue avanzando.

La vida sigue, amigo!
Sigue!

jueves, 27 de agosto de 2009

La delincuente.

Hoy vi como se llevaban a una delincuente. Así de frío, como a dos metros de distancia de mis pasos, a punto de ser menos de no haber sido por el respetable señor carabinero que me salvó de su intervención en mi vida.

De un tiempo a esta parte acostumbro a andar en metro un poco más de la cuenta. Es lo mejor para leer tranquilo; basta con usar mis súper audifonos para encerrarme completamente en la lectura de lo que sea/tenga.

Sin embargo no todo es leer. No. Creo que antes lo dije; Me encanta mirar santiago al atardecer desde el metro, y volver sobre la misma linea para ver como la luz del sol se pierde en el horizonte para ser reemplaza por las titilantes luciernagas de la vía pública... Y bueno, entre mirador y Bellavista la florida mirar hacia la cordillera y ver esos caminitos de luces que suben o bajan, no sé, pero que están ahí parpadeando. Es lindo, en serio.

Como dije, hoy un señor carabinero me salvó de una delincuente. Sí.

Estoy seguro, por sus ojos, que quería hacer de mí su víctima. Es rara esa sensación, cuando se está conciente de que alguien te acecha. Sea en buena o en mala, es igual. No es intimidación, no sé como definirlo en realidad. Es como saberse el objetivo de algún pensamiento que ejerce ese deseo de ir más allá, de intervenir...

Hoy en la tarde me pasó algo así... Venía del colegio con el Lucas, mi hermanito. Me decía algo de un Dálmata, que no era dálmata porque tenía manchas pero estaban como desteñidas, como desparramadas. Yo miré al perro y le hablé de genética. Lo asombroso es que estoy seguro de que me entendió eso del Crossing-Over.

Me contó luego que le gustaba ciento un dálmatas, pero no la uno, la dos, la ciento dos dálmatas. Yo le preguntaba cuál, la de monitos o la de personas, cuando pasó frente a mi una niña con la que me cruzo casi todas las mañanas. Ella, estoy seguro, me mira con uno de esos pensamientos punzantes. Y no es que suponga, no. No es ego ni nada de ello; me asusta que mire como mira, y que no deje de mirar hasta que la distancia se lo impida.

Volviendo al tema, yo le decía al Lucas que la de monos era mejor que la de personas cuando volví a ver esos ojos, fijos. Y para mejor me hice el loco, y seguí explicándole que los perros dibujados eran mejor porque hablaban y no solo movían la cola. En eso estaba cuando pasó por mi lado y escucho uno de esos sonoros besos como de obrero de andamio o algo así.

Siempre lo supe, sólo por sus ojos...

...Tal como hoy a la salida del preu cuando la delincuente me miró. Claro que no con el mismo fin, estoy seguro; evidentemente no voy con el perfil predilecto para una delincuente de unos 50 años, de esas que visten chalecos de lana gruesa que parecen un cúmulo de algodones de colores desordenados que un tejido...

La señora me miraba, lo sé. Y lo ví hasta el último momento, cuando el carabinero la tomó del brazo y la guió por la escalera del metro hacia la calle.

Me dió lata igual. Me cuesta entender que la tomen detenida a ella haciendo lo que hacía; si bien es ilegal el comercio ambulante, las rosas, estoy seguro, nunca le hicieron mal a nadie.

martes, 25 de agosto de 2009

Adios te digo

Desde el momento en que me desvié del camino todo ha sido un azar. Descubrí que los pasos nunca han sido mios; que sigo huellas pisadas por muchos ya. Mas hoy descubrí que han trazado un destino sobre el mío, y que más dá ahora si mis elecciones ya no saldrán de la cancha ultra-rayada en la que me muevo, Al diablo la voluntad.

¿Es que saben? Hoy me mataron un poco. Sí.

Ya no se sabe que esperar de un fracaso relativo como yo. Y lo comprendo. Soy un fiasco infinito y redundante cuando de espectativas se trata. No hay proporción para errores como el así ser. No es lindo ver como dejan de apostar por tí, y quienes algo aportan sólo lo hacen para ver el show en el que te has convertido. Todos sacan y sacan fichas, nadie invierte.

Está bien. Esa es la dinámica de la vida que tanto añoran, ¿No?. La de los "cables a tierra", esa donde el volar no se permite por miedo a que caigas (y si es en público, peor). En el fondo eres como una veta de oro; te descubren, te aman, te quitan aquello que te hace brillar y te abandonan. Así pasas a ser un recuerdo, la cascara de un sueño del ayer.

No hay más.

Y ahora resulta que tengo que pedir perdón por desilusiones que tambien son mías, evitarle al resto los problemas que me afectan una y otra vez, hacerles olvidar los errores que tengo presentes en cada segundo respirado sólo por un instante de calma. ¿Y que hay de mi calma? Como si les importara, como si pensaran en mí cuando me cortan las alas por mi bien, como si fueran capaces de ponerse mis zapatos, esos que apretan, sí, y que nadie se atreve a probar.
Parece que les encantara atenuar esta alma que vibra, que ama, que dice, piensa y habla; como si disfrutaran el saber que de a poco se borra para dejar el cuerpo, intacto, como ellos siempre lo han querido; un perfecto cheque a fecha.

Si de algo les sirve, acudiré a la realidad de un flash back.
Volveré a vivir esa vida que les perteneció, para ser el amigo que reía porque no juzgaba, el hijo en el que se confiaba, el alumno destacado, el que vivía el amor noblemente como caballero. Ese mismo, el que escribía poesía transparente y vana.

Veamos entonces cuanto quedará de Javier González luego del colado y picado...