ahueonao soy, por siempre, idiota y cesgado. Porque por mucho que uno quiera, los sentires varios están siempre de este lado del puente, que da miedo cruzar y espanta a todo el que se acerca.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Hay un factor invisible, y no sería tan terrible si no fuese incidental en el nexo. No sé que chucha pretendo, por lo mismo esperar cualquier cosa es una estupidez. Pero quiero.
ahueonao soy, por siempre, idiota y cesgado. Porque por mucho que uno quiera, los sentires varios están siempre de este lado del puente, que da miedo cruzar y espanta a todo el que se acerca.
ahueonao soy, por siempre, idiota y cesgado. Porque por mucho que uno quiera, los sentires varios están siempre de este lado del puente, que da miedo cruzar y espanta a todo el que se acerca.
sábado, 1 de septiembre de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
Estoy odiando unas líneas que ni sé si existen, que suelen imponerse entre lo que quiero y lo que es. Si bien parece algo super emocional y metafísico, estoy odiando también el hecho de sentir como estas mismas lineas se imprimen en una cama, o en una pista de baile, que se yo.
Me cansa un tanto el asunto; eso de saberme presente pero nunca del todo. Es como si constantemente estuviese aspirando a convertirme en alguien que no llega, porque en el fondo está destinado a ser siempre menos de lo que esperaban. A veces asumo que es mi culpa; un poquito de ego suponiendo que todo saldrá tal y como lo planifico cuando la verdad se escurre entre los abrazos que no consigo y las palabras que no escucho. Cómo me gustaría que las cosas fuesen diferentes, suelo pensar. Cómo me gustaría. Pero entonces me imagino en un ajedrés, y seguramente por más que quiera y aspire no podré hacer ciertos movimientos no permitidos. No podré llegar más lejos de lo que ya he llegado ni podré alcanzar el extremo que me convertirá en una pieza privilegiada. No es que lo esté dejando todo en el camino. Nunca se trató de un ejercicio de esfuerzo. Es otra cosa; una pretención lógica que aun, contra a todo, espera a que lo bueno al fin suceda.
Tampoco se trata de que nada bueno ocurra, claro. No quiero desmerecer lo que ha pasado, pero por qué no sufrir un rato por lo que no consigo? Por qué no ser más valiente y asumirse como un fracaso aspiracional?
Al menos por un rato poner los pies en la tierra y respirar. Respirar, porque es mejor eso a seguir esperando abrazos. Es mejor eso que suponer que luego del abrazo se vendrá una vida completa, como un conjunto de triunfos felices que incluyan gatos, vasos, cortinas, cojines, sábanas, ollas y camas. Guardar la imagen ideal en un cajón y seguir viviendo la vida como tal.
A ratos me pregunto hasta donde se puede llegar así, con la cabeza en tantas partes y el corazón en ninguna.
Me cansa un tanto el asunto; eso de saberme presente pero nunca del todo. Es como si constantemente estuviese aspirando a convertirme en alguien que no llega, porque en el fondo está destinado a ser siempre menos de lo que esperaban. A veces asumo que es mi culpa; un poquito de ego suponiendo que todo saldrá tal y como lo planifico cuando la verdad se escurre entre los abrazos que no consigo y las palabras que no escucho. Cómo me gustaría que las cosas fuesen diferentes, suelo pensar. Cómo me gustaría. Pero entonces me imagino en un ajedrés, y seguramente por más que quiera y aspire no podré hacer ciertos movimientos no permitidos. No podré llegar más lejos de lo que ya he llegado ni podré alcanzar el extremo que me convertirá en una pieza privilegiada. No es que lo esté dejando todo en el camino. Nunca se trató de un ejercicio de esfuerzo. Es otra cosa; una pretención lógica que aun, contra a todo, espera a que lo bueno al fin suceda.
Tampoco se trata de que nada bueno ocurra, claro. No quiero desmerecer lo que ha pasado, pero por qué no sufrir un rato por lo que no consigo? Por qué no ser más valiente y asumirse como un fracaso aspiracional?
Al menos por un rato poner los pies en la tierra y respirar. Respirar, porque es mejor eso a seguir esperando abrazos. Es mejor eso que suponer que luego del abrazo se vendrá una vida completa, como un conjunto de triunfos felices que incluyan gatos, vasos, cortinas, cojines, sábanas, ollas y camas. Guardar la imagen ideal en un cajón y seguir viviendo la vida como tal.
A ratos me pregunto hasta donde se puede llegar así, con la cabeza en tantas partes y el corazón en ninguna.
martes, 24 de julio de 2012
Me pasa que de entre todas las cosas me da rabia el estar estancado. Estancado siempre acá, porque me tocó, es y será.
A ratos lamento tanta sensibilidad; estado constante de perseguirse la cola y las recurrentes crisis que se curan con algo superfluo. Lamento mucho la inestabilidad de todo y la inseguridad; las cosas a medias o mal hechas. Siento que de pronto caerá el peso de toda la acumulación, de todo lo que hice y lo que no. Y tengo miedo, porque estoy tan estancado que tendré que sí o sí, desde donde estoy, reaccionar.
Sí. Porque yo no puedo no quedarme (nótese, no se trata de salir, sino de no quedarme. hay algo sutil, supongo).
ACTUALIZACIÓN: y pasaron 5 minutos y ya siento que no pasa nada, que haber pensado un par de horas no tiene ningún sentido. Weon. Tan weon.
A ratos lamento tanta sensibilidad; estado constante de perseguirse la cola y las recurrentes crisis que se curan con algo superfluo. Lamento mucho la inestabilidad de todo y la inseguridad; las cosas a medias o mal hechas. Siento que de pronto caerá el peso de toda la acumulación, de todo lo que hice y lo que no. Y tengo miedo, porque estoy tan estancado que tendré que sí o sí, desde donde estoy, reaccionar.
Sí. Porque yo no puedo no quedarme (nótese, no se trata de salir, sino de no quedarme. hay algo sutil, supongo).
ACTUALIZACIÓN: y pasaron 5 minutos y ya siento que no pasa nada, que haber pensado un par de horas no tiene ningún sentido. Weon. Tan weon.
lunes, 18 de junio de 2012
"Tengo miedo de la concreción de las cosas". Y en el fondo no recuerdo si expliqué o no el fondo de todo; que al final se trata de miedo a las palabras y lo duras que lucen cuando se escriben, duras y pesadas como si fuesen algo más definitivo y consistente que todo lo demás.
Al final no escribir es un ejercicio bonito en el que me dejo llevar; no escribir para no dejar registro de nada, porque no pasa nada digno de registrar. Pero me engaño mucho. Me engaño pensando que claro, si no se escribe se olvida y se pasa, y me convenzo de que en el fondo no sabría describir la situación y que, por eso mismo, no tiene sentido dar testimonio de ello.
En conclusión, en una de esas le estoy bajando el perfil a todo, porque pa' variar, me cago de miedo. Le bajo el perfil porque es mejor creer un poco menos desde el principio. Refrenarse una y otra vez como dinámica antisuicidios y dejar para uno la mejor parte de todo. Acumular recuerdos de situaciones y sensaciones por separado, aclarando siempre que no hay un todo ni un sentido; se trata de ser. Esto es, esto somos, y finalmente un Esto Soy que va por sobre todo, que se muere de susto y se esconde bajo de la mesa a gritar para que nada más se pueda escuchar.
Al final no escribir es un ejercicio bonito en el que me dejo llevar; no escribir para no dejar registro de nada, porque no pasa nada digno de registrar. Pero me engaño mucho. Me engaño pensando que claro, si no se escribe se olvida y se pasa, y me convenzo de que en el fondo no sabría describir la situación y que, por eso mismo, no tiene sentido dar testimonio de ello.
En conclusión, en una de esas le estoy bajando el perfil a todo, porque pa' variar, me cago de miedo. Le bajo el perfil porque es mejor creer un poco menos desde el principio. Refrenarse una y otra vez como dinámica antisuicidios y dejar para uno la mejor parte de todo. Acumular recuerdos de situaciones y sensaciones por separado, aclarando siempre que no hay un todo ni un sentido; se trata de ser. Esto es, esto somos, y finalmente un Esto Soy que va por sobre todo, que se muere de susto y se esconde bajo de la mesa a gritar para que nada más se pueda escuchar.
jueves, 24 de mayo de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
Afán audiovisual.
Me conforta pensar que puedo ordenar todo en cuatro tercios o dieciséis novenos. Me conforta saber que dentro de un cuadro cabe el mundo completo, o al menos mi selección de él: aquello bonito, aquello útil, que aporta algo o al menos pesa en el encuadre. Me gusta pensarlo con texturas bien definidas y en colores naturales; tonos fríos, tonos cálidos. Me gusta la noche y su necesaria captura lenta, dejando rastros de luces que exhalan una vitalidad que a veces la ciudad quiere ocultar.
El problema más grande del asunto es que todo, todo cuanto logre reconfigurar, ordenar y resignificar, existe sólo en un plano lejano de las cosas; yo no vivo en el orden que plantéo. Lo veo, admiro, disfruto, pero nunca entro a cuadro. No participo de ese orden; es como si necesariamente hubiesen 80º de orden y los restantes fuesen necesariamente caos y realidad; conceptos amigos que me hacen desear traspasar el lente y llegar a los 80º; pasar a componer parte de ese orden lógico, esos tonos con formas y texturas definidas.
Hay algo en todo esto que me atrapa; no sé si es la verdad que veo pensando en estos términos o la necesidad de sentirme parte de una estética amigable.
jueves, 26 de abril de 2012
Quiero pensar que es la hora y el contexto lo que me hace sentir que a estas alturas nada me va a salvar. Tengo mucho miedo de que la intangibilidad de las cosas de verdad me pese forever, porque nunca logro dimensionar los efectos de nada, llevando todo a una acumulación final que me ahoga y se acumula con otras acumulaciones infinitamente.
No sabría dibujar mi yo del futuro hoy día. Mientras más se acorta la brecha entre el hoy y el mañana, más se difumina todo; es como si el punto de foco de la vida (la mía) hubiese sucedido ya, y que de ahora en adelante todo es y será desenfoque hasta que el lente llegue al límite y se pierda en el intento de concretar una imagen nítida.
El crecer es un ejercicio que hace tiempo ya perdió completamente su foco. Cualquier figura reflejada es mera coincidencia, porque en el fondo, no tengo idea de qué es lo que tengo en frente.
No sabría dibujar mi yo del futuro hoy día. Mientras más se acorta la brecha entre el hoy y el mañana, más se difumina todo; es como si el punto de foco de la vida (la mía) hubiese sucedido ya, y que de ahora en adelante todo es y será desenfoque hasta que el lente llegue al límite y se pierda en el intento de concretar una imagen nítida.
El crecer es un ejercicio que hace tiempo ya perdió completamente su foco. Cualquier figura reflejada es mera coincidencia, porque en el fondo, no tengo idea de qué es lo que tengo en frente.
lunes, 23 de abril de 2012
Siendo las 4:38 el cielo está naranjo por culpa de una neblina rara de última hora. Hace un rato bajé a tomar agua y noté que las gotas que caen del techo del segundo piso al techo del primero suenan bonito. Me quedé ahí un rato, callado, esperando encontrarle un orden lógico a las gotas, un intervalo bonito, rítmico e inspirador, pero al final me dio frió y volví a acostarme.
Entonces pensé que PORLACHUCHA tengo esa tendencia de mierda de mirarlo todo con "ojos nuevos" y maravillarme y observarlo con detención y ponerle todo mi amor, aun siendo tonteras intrascendentes. Me estoy perdiendo en perder-el-tiempo, como si la vida fuese muy larga (ojala no, ojala no). Me da rabia no poder respirar las cosas que pasan; que pasen y no pesen. Me carga, siento que no crezco nada nada(sólo engordo, meh).
Entonces pensé que PORLACHUCHA tengo esa tendencia de mierda de mirarlo todo con "ojos nuevos" y maravillarme y observarlo con detención y ponerle todo mi amor, aun siendo tonteras intrascendentes. Me estoy perdiendo en perder-el-tiempo, como si la vida fuese muy larga (ojala no, ojala no). Me da rabia no poder respirar las cosas que pasan; que pasen y no pesen. Me carga, siento que no crezco nada nada
Nunca he sido envidioso, pero igual deprime ver como todos encausan sus vidas y pulsiones en cosas concretas, mientras yo vago entre ideas sueltas y tontas como la idea de ser grande sin ser viejo, morir acompañado, ir al super pensando en 2 y entrar copete a los carretes sin ser descubierto para sentirme un crá.
Que chucha lo básico de todo; dónde se fue la sencibilidad de las palabras? dónde está la metafísica, el metalenguaje, la metáfora y el metalófono rítmico de la vida; esas cosas suaves que lo ordenan todo bajo el fondo de las cosas. Es como si al final no existiese un hilo conductor en la vida de las cosas que pasan en mi vida. Terrible.
Que chucha lo básico de todo; dónde se fue la sencibilidad de las palabras? dónde está la metafísica, el metalenguaje, la metáfora y el metalófono rítmico de la vida; esas cosas suaves que lo ordenan todo bajo el fondo de las cosas. Es como si al final no existiese un hilo conductor en la vida de las cosas que pasan en mi vida. Terrible.
jueves, 19 de abril de 2012
ya, ahora lo que importa...
La cosa es que me da una profunda pena que haga frío, porque me gusta, me gusta harto el frío, pero me da pena porque me gusta cuando hay café, luces, nariz helada y abrazo. Y esa falla entre lo que quiero y lo que hay, ese abismo que hace ruido e interfiere con todo, está haciendo estragos de dimensiones raras, como si en verdad nada tuviese un sentido de verdad y todo fuese este momento en que necesito, en que pienso que mi abuela tiene el corazón grande para querernos más y yo tengo los brazos largos para abrazar mejor.
Entonces me cuestiono, mucho, acerca de las capacidades y las posibilidades que tengo; capacidades, por ejemplo, de querer mucho, y posibilidades de hacerlo. Tengo brazos largos pero no hay nadie; ese tipo de trabajo mental es el que me remece. Porque sé que tal vez si estas cosas pasan es culpa mía; porque me reconozco tan joven como para no saber que cresta quiero y espero tanto de la vida como de su contenido.
Es una lata casi todo, porque siento que entre las cosas con fecha de vencimiento están las cosas que solía ser cuando tenía ganas de sentirme lo suficientemente bacán como para gustarle a alguien. No basta con ponerse la camisa linda o los zapatos nuevos. No bastan así como todas las cosas que se intentan; hay más ruido, hay más cosas que interfieren entre la realización y la realidad, y me da lata porque siempre quiero lo que no me toca.
Pareceré pendejo y podrán decir que si estoy solo es porque quiero. Y en verdad no me quejo de ese estar solo y sus libertades, es solo que estoy muy seguro de que hago un mal uso de la libertad y que preferiría mil veces amarrarme a la posibilidad de sufrir con tal de tener un sentido más dentro de mi todo.
La cosa es que me da una profunda pena que haga frío, porque me gusta, me gusta harto el frío, pero me da pena porque me gusta cuando hay café, luces, nariz helada y abrazo. Y esa falla entre lo que quiero y lo que hay, ese abismo que hace ruido e interfiere con todo, está haciendo estragos de dimensiones raras, como si en verdad nada tuviese un sentido de verdad y todo fuese este momento en que necesito, en que pienso que mi abuela tiene el corazón grande para querernos más y yo tengo los brazos largos para abrazar mejor.
Entonces me cuestiono, mucho, acerca de las capacidades y las posibilidades que tengo; capacidades, por ejemplo, de querer mucho, y posibilidades de hacerlo. Tengo brazos largos pero no hay nadie; ese tipo de trabajo mental es el que me remece. Porque sé que tal vez si estas cosas pasan es culpa mía; porque me reconozco tan joven como para no saber que cresta quiero y espero tanto de la vida como de su contenido.
Es una lata casi todo, porque siento que entre las cosas con fecha de vencimiento están las cosas que solía ser cuando tenía ganas de sentirme lo suficientemente bacán como para gustarle a alguien. No basta con ponerse la camisa linda o los zapatos nuevos. No bastan así como todas las cosas que se intentan; hay más ruido, hay más cosas que interfieren entre la realización y la realidad, y me da lata porque siempre quiero lo que no me toca.
Pareceré pendejo y podrán decir que si estoy solo es porque quiero. Y en verdad no me quejo de ese estar solo y sus libertades, es solo que estoy muy seguro de que hago un mal uso de la libertad y que preferiría mil veces amarrarme a la posibilidad de sufrir con tal de tener un sentido más dentro de mi todo.
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